Esta semana ha sido una semana tranquila, exceptuando el sábado 23 que he realizado un entrenamiento de mayor intensidad y duración en Madrid.
Los entrenamientos realizados durante esta semana han sido los siguientes
Lunes 18 de noviembre: rodaje super lento de 5 kms a un ritmo de 6:08 min /km. Rodaje regenerativo tras la media maratón a una muy baja intensidad (136 ppm de media). El rodaje se hizo por el paseo martítimo de la Colonia. El rodaje fue de 31min y y 8 seg. Muy cargados los gemelos del esfuerzo.
Miércoles 20 de noviembre. Rodaje típico por el Cañarete, más conocido como el Cañarete Corto con mi compañero de entrenos Leandro. Un día de descarga por terrenos mas agradecido para las piernas. El tiempo del rodaje fue de 40 min y 26 seg a un ritmo de 6:20 min/km. Muy agradable siempre compartir experiencias atléticas con Leandro. La frecuencia cardíaca media fue de 138 ppm. Este rodaje lo hicimos casi a oscuras. Merece la pena incluir la crónica maravillosa de mi compañero. Ahí va:
La noche está cerrada a las 18:30 horas, cuando en verano, aún está el sol casi en la plenitud de su tarde .Momento en el que he quedado con Javier del Valle, para salir a correr por las dos bahías iluminadas de Águilas. De pronto, miro hacia el horizonte y le propongo de aventurarnos a correr sin luna por el campo, a enfrentarnos al reto de superar las invisibles líneas de los caminos. Javi, no se detiene a pensar, afirma mi proposición y partimos hacia el territorio de las sombras. A los 7 minutos nos adentramos por un camino de tierra cuyo suelo resplandecía débilmente, debido a la cercanía del pueblo. Alcanzamos por fín, el primer tramo largo y asfaltado, donde percibimos la línea del itinerario a seguir, sin más brillo que el de algunas estrellas asomadas a esta noche, como candiles lejanos en la puerta del infinito. A mitad de camino, usamos la memoria del terreno como referencia para nuestros temerosos piés que no adivinaban el lugar exacto donde posaban sobre nuestras zapatillas. Javier y yo, no nos veíamos, eran nuestras voces las que nos hacían sentir que estábamos allí, juntos en el centro de la más absoluta tenebrosidad. La temperatura en torno a los 15 grados. Todo el espacio a ras de suelo era negro, la única motivación de esta supervivencia en marcha, provenía de la contaminación lumínica de la ciudad que apuntilladamente brillaba a lo lejos. La ventaja de palpar todo el camino uniforme nos hizo sonreir entre el instinto del miedo a lo desconocido y el placer de vivir esta extraña carrera. No distinguíamos la cuesta del llano, ni la bajada de la subida, es una sensación de estar moviéndo las piernas sobre un rodillo amplio de gimnasio, sin notar movimientos a ambos lados. Así pues, llegamos a afrontar el deslumbramiento de las cegadoras luces en los paneles luminarios del Mercadona. Tapando nuestros ojos, podíamos observar bajo el brazo, el trazado a recorrer. Ya entrados en la ciudad, nuestros pulmones se ensancharon de tranquilidad y terminamos felizmente este viaje. Atrás quedaron los secretos que la noche ocultó al día y la tarde, envueltos en el misterio de una inmesa oscuridad, donde dos corredores se atrevieron a cruzar por enmedio de su alma.
Gran crónica como siempre.
Viernes 22 de noviembre de 2013. Hoy el entrenamiento ha sido de 8 kms. Entrenamiento por la mañana a un ritmo de 5:26 min/km y unas pulsaciones medias de 153 ppm. En el recorrido me encontré con Bienve, una gacela, que me exigió un ritmo un poco más rápido volviendo desde Calarreona. Intercambiamos algunas experiencias y hicimos estiramientos tras el rodaje. La duración del rodaje fue de 43 min y 30 seg.
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