sábado, 23 de noviembre de 2013

Sábado 23 de noviembre, entrenamiento en Madrid

Tras la llegada a Madrid el viernes 22 de noviembre, me disponía a hacer un entrenamiento extensivo en Madrid. Hacía una mañana muy fría, aproximadamente 2º C de temperatura. Me levanté y tomé un ligero desayuno, y a la hora me puse mallas largas, camiseta interior y sudadera técnica para soportar la baja temperatura. Los primeros kilómetros fueron muy suaves, el frío se hacía sentir en todo el cuerpo. Empecé con una ligera bajada por el paseo de los Olivos, calle en la que viví durante muchos años y en la que actualmente viven mis queridos padres. Tras bajar esta calle giro a la derecha para coger la calle Sepúlveda y dirigirme hacia la fantástica zona de MADRID RIO. Una nueva zona construida en los alrededores del río Manzanares y en la que se puede pasear, montar en bicicleta, correr, montar en patines, y un largo etcétera de actividades. Además cuenta con parques en los que los niños pueden disfrutar de los múltiples juegos que existen. Una maravilla de  jardín que recorre un gran parte de la ya soterrada M-30. Recorrí unos kilómetros por esta zona para después adentrarme en la Casa de Campo. Ya empezaban a verse deportistas por todas partes y esto anima a incrementar un poco el ritmo. Un par de kilómetros y comencé la subida a Garabitas de 2 kms, muy tendido pero suficiente para elevar las pulsaciones. Una vez coronado Garabitas, descenso vertiginoso hacia el Lago de la casa de Campo. Aquí pude ver a un gran grupo de futbolistas, típico de los fines de semana en esta zona de la Casa de Campo. Una vez llegado al lago, me doy la vuelta, pero esta vez por el Paseo de los Plátanos ( se llama así por el tipo de árboles que hay a ambos lados de la carretera) Es precioso correr por aquí rodeado de estos bonitos árboles. Ya queda poco para terminar, pero me queda encarar la dura cuesta del Batán, dónde se encuentra una de las puertas del Parque de atracciones y la famosa Venta del Batán, dónde se guardan los toros durante la feria de San Isidro en Madrid. Una vez acabada la cuesta, entramos en ciudad y un nuevo descenso por la calle Villamanín y Cebreros para encarar de nuevo el paseo de los Olivos. El frío se ha quedado a un lado y la satisfacción de haber podido derrotarlo es mejor que haberse quedado calentito en la cama. Han sido 16,12 km a un ritmo de 5:36 min/km y un tiempo de 1:30:15. Dejo unas fotos del recorrido (son cogidas de google fotos) para que os animéis a visitar esta zona.














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